
El día en que te hiera será más que sombrío,
e irreparablemente quizá muera de pena,
al ver, más que tu rabia, la más triste condena,
de haber manchado aquello tan tuyo como mío...
Y habré de estar desnudo quedándome ya nada,
marchando por la vida, muriéndome de frío,
secándose mis ojos cuando las madrugadas
se pasen en desvelos y no estés tú conmigo...
El día en que te hiera me haré daño primero
aunque jamás perdones por aplicar castigo...
y habrás de lo más hondo callado los te quiero
para fingir un odio por el orgullo herido.
Y ya pasado el tiempo aún sangrará la herida...
sabiendo tú que fuiste lo que jamás has sido,
y yo, en mi dolor, en alma arrepentido,
en nombre del amor... me arrancaré la vida.
|