
Mi lágrima cayó a tierra
Desenfundó la estirpe magallánica
e hizo brotar sobre el pavimento negro
un haz de luz.
Caímos sin pensarlo ,
al laberinto gris de los acordes disonantes:
la rubia estrella que titila
que guiña desesperanzas,
que tiñe su fulgor en mapas incoloros de mansedumbre
mi lágrima en su acuosidad
y yo.
Un río torpe de lamentos
propaga mi boca
paz lastimera deseando no mentir,
pero en la honra inocente de peldaños
que escalan los torrentes
el grifo abierto genera porvenir.
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