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Su alma Señor, su alma
que con tanta ternura y delicadamente
envolvió mi corazón.
Mi pobre corazón , mi pobre corazón Señor.
Ya no aguanto su mirada Señor,
Ya se fue su mirada para siempre.
No se refleja en mis ojos Señor,
ya no tiene imagen su rosto.
Me dejó destrozado para siempre Señor,
pero no fue su culpa Señor.
Fue la culpa de ese maldito amor,
ese amor intocable, que tanto lamento Señor.
Ella fue esa imagen de cristal,
cristales enviados con tan profundo amor.
Y fuistes tu Señor, el que envió su amable
sonrisa y su bello esplendor.
Su alma era transparente Señor,
como no amarla, aunque siempre era de otro.
Nunca fue mía Señor,
sólo era lluvia en mi jardín de Rosas.
Inevitablemente se quedó con mis palabras,
y yo se las regalo ,como un recuerdo.
Tal vez se recuerde de mi pasión,
en mis escritos, de puro amor y fuego.
Su alma se queda clavada como una herida,
frustando mis pensamientos.
Dejando mi corazón tan vacío,
para un dia pensar en ella.

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