El hijo de mi amor,
será un castigo señalado por la risa de la gente.
Y aun así que me parezca indiferente;
en el vientre del infierno mi corazón te guardará eternamente.
Te cantare con suspiros lo que se canta solamente con la muerte.
Te llevare del brazo por los pasillos de mi mente.
Y aunque solo sean pasajes de mi mala suerte.
El hijo de mi amor,
será un castigo señalado por la risa de la gente.
El hijo que sugiere el motivo promiscuo de las cosas.
¡OH! Bendita indiferencia Mándame la muerte
¡Oh! Santísima muerte.
¿Me llevaría a vivir contigo?
¡Me sacarinas de este infierno de horror!
Entonces dejare entre el sepulcro de esta vida,
el esqueleto profanado, forrado con esa carne maldita,
y un escrito cual legado, con toso eso que sin vivirlo;
hace tiempo que es pasado.
Gracias mujer... Tu experiencia me ha salvado.
Tu fe ha logrado evitar, que mi amor ocasione el mismo daño que has pagado
... Por que a lo mejor, tú y yo nunca hemos amado.
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