
Volviste tarde
sin avisar siquiera
atraído
por una antigua vivencia de sol
sin inaugurar
campanas ni timbres
imponencia o belleza.
Volviste impar
como el lobo más solitario de todos
atravesando
fronteras
sin salir del país
perseguido por el aire y por la tierra
sin árbol en tu casa
y semillas de piedras.
Volviste lejano
buscándoles ubicación a tus temores
en el tránsito eras el pasajero más turbado
desfigurado
que retornaba.
En verdad
traías una guerra
para cambiar mi recuerdo
y supe
tu peregrinaje era demasiado tarde.
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